El optimista tipo de hace tres años ahora vive a las puertas del infierno. Su coche se lo queda la financiera del concesionario, él no tiene liquidez para la entrada de uno nuevo, el banco no refinancia hipotecas ni ejecuta nuevas tasaciones. Queda la opción de disponer de otro de la misma marca aumentando las mensualidades y ampliando la distancia entre lo que se tiene y lo que se debe. Lo mismo ocurre con aquellas vacaciones que se resolvían con la superposición de créditos de garantía hipotecaria, la ropa de marca con créditos al consumo,...