El Ministerio de Industria anunció a bombo y platillo el año pasado la fecha del 1 de julio como un "hito en la culminación de la liberalización del sector eléctrico". A partir de esa fecha, aquellos clientes con una potencia contratada igual o superior a los 10 kilovatios (kw) deberían elegir una oferta en el libre mercado y olvidarse para siempre de los precios regulados a través del Boletín Oficial del Estado (BOE).