El sector bancario español está incurriendo en tal cúmulo de contradicciones que la confianza de los ciudadanos en las entidades vuelve a estar bajo mínimos después del amago de pánico que se vivió en los primeros días de la crisis de octubre. La principal de esas contradicciones se da entre la exhibición de fortaleza de la mayoría de las entidades en sus resultados trimestrales, incluyendo aumentos del dividendo, y la necesidad de un plan de ayuda para hacer frente a los vencimientos de deuda y para poder reanudar la actividad crediticia.