La gran historia del comienzo del año en los mercados no está en las bolsas, pese a su tremenda fortaleza alcista, sino en las materias primas. En los últimos días, todas ellas -desde el cobre hasta el petróleo- se han hundido. Y eso ha hecho sonar las alarmas, pues empiezan a ser muchos los que ven en ello una señal de una fuerte ralentización del crecimiento económico.